El Perú desde la intimidad

felices de haber conservado a todos nuestros niños tan bien, y éste que estaba tan precioso, tan lleno de gracias y tan inteligente, era el preferido de todos y particularmente de Carlos, que lo engreía como no tienes idea. Sé que ustedes también están pasando por mil angustias y fastidios a causa de la guerra, pero creo que todo es soportable comparado con lo que nos pasa a nosotros. Voy a concluir porque estoy muy cansada. He escrito mucho y me voy a acostar; particípale a Teresa nuestra pena. Recibe un fuerte abrazo de tu hermana Clotilde *** París, enero 30/1884 Mi querido Manongo: Cuánto hemos pensado en ti Carlos y yo al recibir la noticia de la muerte de tu chiquito. 721 Hace tan poco tiempo que hemos pasado por la misma desgracia, así es que se siente doblemente. Considero a la pobre Teresa y sé que no hay consuelo posible en un caso igual. Después de haber estado tanto tiempo desterrado y lejos de tu familia, tener este recibimiento es bien triste. En fin, espero que Dios les habrá dado resignación y que los otros chiquitos les harán, si no calmar su dolor, soportarlo con más paciencia. No sé si Carlos te había escrito diciéndote que Othon ha estado con viruelas bastante fuertes. Y que después de haber sanado de ellas ha vuelto a caer enfermo de la garganta y según los médicos está muy débil y muy susceptible de tomar cualquier enfermedad grave si se descuida. Él está viajando por España con Enrique Bryce, y fue en Madrid que cogió la viruela, y a pesar de sentirse débil, quería continuar el viaje, pero Carlos ha mandado a una persona de confianza para que lo acompañe y que se regrese aquí, o bien se quede en algún lugar que el médico indique para que convalezca. Nosotros estamos todos bien, inclusive tu nuevo sobrino Francisco, a quien aún no te he presentado. Acabo en este momento de recibir tu cartita con fecha 17 diciembre, en la que me das tú mismo la triste noticia. No hago sino repetir lo que ya te 653

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