raras veces a casa de su madre, que no le tiene simpatías a Lasalle. La Exposición aquí es soberbia. Yo sólo he ido ayer por primera vez pues he estado en casa con un ataque, y el primero de gota. Todo eso son señales de que ya estamos maduros y de que el 17 de este mes harán 23 años que llegué la primera vez a Lima. Cómo volvieran esos tiempos. 720 En fin, por hoy adiós mi querido Manongo. Dale muchos recuerdos a Teresa de mi parte y besos a tus hijos. También dile mil cosas a Francisco y Cárdenas y si puedes mandarme fotografías de ustedes y de esos amigos. Mucho deseo tener la fotografía que yo y Francisco teníamos de mis caballos y que Curret [sic] hizo en Chorrillos. Puede ser que tú o Francisco o Curret [sic] conserven un ejemplar y te suplico me lo mandes, pues lo deseo muchísimo. Adiós. Tu Arturo *** VI. CLOTILDE ASCENCIO DE CANDAMO 26, Rue Beaujon París, abril 14/1881 Mi querido Manongo: Solo dos palabras te voy a escribir para darte la noticia de nuestra gran desgracia. La muerte de nuestro hijito Francisco ha sido tan inesperada que te aseguro que hasta ahora no sé si es verdad lo que nos pasa. Estaba hermosísimo, lleno de vida y de salud, cogió un frío, amaneció un domingo con fiebre y el lunes por la tarde murió. En cuatro días. Había tenido hace dos meses la tos convulsiva, pero muy sencilla, ya estaba perfectamente bien, pero dicen los médicos que los pulmones después de esa tos quedan susceptibles de coger un frío, y eso fue lo que le dio esa pulmonía tan fuerte que en cuatro días, te repito, nuestro hijito estaba en el cielo. Murió el 31 de marzo. Hoy hace justamente quince días. Un sueño nos parece; es tan nuevo para nosotros una desgracia así. Estábamos tan 652
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx