El Perú desde la intimidad

he dicho: que tomamos mucha parte en tu dolor y que le digas a Teresa que pienso en ella muchísimo, que se consuele. Su hijito estará con los nuestros y desde allí nos acompañan y nos protegen. Adiós por hoy mi querido Manongo. Dale mil abrazos a Teresa de mi parte y otros tantos para ti, de tu hermana que te quiere, Clotilde París, mayo 28/1884 Mi querido Manongo: Aprovechando del viaje de Othon mando dos maletas de vestidos míos para repartirse entre mis hermanas y sobrinas. Y a la vez en el mismo baúl le mando a Teresa una capita que le he mandado hacer en casa de North; espero que sea de su gusto y que le vaya bien; preferí mandarle capa porque no teniendo sus medidas no era fácil hacer un vestido. Sobre todo llevándose los costumes tan historiados no es bonito si no van bien. He tenido la torpeza de no marcar el manteau y después de empaquetado me he fijado en esto, pero no puede haber error posible, porque es el único manteau de velours noir avec passementerie de jais et dentelles; les manches en gaze brodie de jais. Te lo escribo en francés porque los nombres me son más fáciles. Mando también tres vestiditos blancos muy sencillitos con lazos celestes, y un petit palete de Siciliene celeste con sombrero igual, hechos por Mrs. Moon expresamente para tus niñitas. Los vestiditos los mandé hacer para 10 años, 8 años y 6 años, no sabiendo exactamente la edad de tus niñitas, y la capita y sombrerito son para tu chiquito. Todo esto va en la maleta N° 1 y espero que no habrá ningún error. Todo el resto son cosas mías que mando a mi familia y que no he destinado a cada uno, porque me sería imposible. Así es que lo dejo a cada uno el que escoja lo que mejor le convenga. Creo que mando bastante para contentar a todos. No te escribo más porque voy a salir, y cuando regrese tengo que escribir a cada uno de la familia. Dile a Teresa que dispense las pequeñeces que le mando, pero no quería mandarle a todos y que no viera ella que la tenía tan presente como a los otros, por eso es que me permito esas pequeñeces. Mi carta está tan horriblemente escrita que me da vergüenza mandártela, pero la pereza puede más. He querido explicar tanto que no me he fijado en el resto. Mil abrazos para ti, Teresa y los niñitos, todos de tu hermana que te quiere, 654

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