El Perú desde la intimidad

Andía, arequipeño que tiene allí una casa bastante cómoda y decente. Nos dio bien de almorzar y después de unas ocho o diez copas montamos y seguimos a Jauja. A una legua de la ciudad, en el puente de Parco, nos esperaba una comitiva de cerca de cuarenta personas de las principales del lugar. Al llegar a la cumbre de una colina después de media hora de marcha se nos presentó de golpe a la vista el hermoso panorama del famoso valle, que es realmente encantador. Al pasar por las calles algunos de la comitiva daban vivas que eran contestadas por los demás y por los que en las puertas de las tiendas y casas veían el desfile. Toda la cabalgata penetró al patio del Hotel Roma, en donde se me había preparado un departamento compuesto de un salón y un dormitorio. Tomamos unos cuantos vasos de cerveza y se retiraron los acompañantes. El día siguiente y los posteriores recibí muchas visitas de partidarios de los pueblos vecinos; generalmente venían en partidas de ocho o diez con su gobernador, su alcalde, etc. Y por supuesto, les ofrecía un vaso de cerveza o una copa de aguardiente, o una y otra cosa y recibía de ellos las más calurosas protestas de adhesión. Los miembros de la Junta Directiva, presidida por mi amigo don Francisco Vivas, me dieron el domingo una comida en el mismo hotel, de catorce o quince personas, amenizada por una banda de música popular cuyo principal instrumento, el que más se dejaba oír, era el bombo; la cual tuvo la feliz idea de estacionarse tres o cuatro veces a la media noche y a la madrugada delante de la ventana de mi cuarto que daba a la calle para tocarme las más escogidas piezas de su repertorio y dar sendos gritos aclamándome qué sé yo cuántas cosas. Me hicieron pasar una noche divertida. Alcides se marchó para Andaychagua en la mañana del domingo y yo partí en dirección a ésta el lunes a las nueve del día. Don Juan Valladares 617 me había mandado una tarjeta saludándome a su nombre y al de su familia y ofreciéndome su casa en su hacienda de San Juan a tres leguas de Jauja en el camino de allí a Huancayo. Fui a almorzar allí y pasé un par de horas muy agradables. La casa está 521

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