El Perú desde la intimidad

Mi querida Teresa: Nada de particular ha ocurrido por acá; sigo bien de salud y en mi género de vida no ha habido ninguna alteración. Más tarde debe llegar el vapor que trae las cartas de Lima del miércoles, y estoy deseoso de ver lo que ellas me dicen en vista del cablegrama que dirigí a Dubois el lunes en contestación al suyo. Respecto a mi regreso nada nuevo tengo que decir, y tanto he hablado y escrito sobre el particular que ya me disgusta el asunto y no tengo deseos de volver a tocarlo, mientras no se presente alguna circunstancia nueva, sobre todo, después de haberte conferido plenos poderes para que procedas como te parezca conveniente. El viernes comí con Salazar en casa de un señor Zeballos, salitrero, de la firma comercial de Ugarte y Zeballos, casado con la hermana de Vernal, otro salitrero, dueño de la oficina en donde pasó Salazar algunos días, y socio de la casa de Vernal y Castro. A más de nosotros estuvieron en la mesa otro par de salitreros, parientes de los dueños de casa y todos gente sencilla y buena, uno de los cuales, un viejo qué sé yo cuántos, me entretuvo con la relación de las peregrinaciones que hizo por tierra con su familia huyendo de los chilenos después de las batallas de San Francisco y Tarapacá. Ayer fui al teatro a ver la estudiantina, que está trabajando aquí desde el sábado al mismo tiempo que una compañía dramática; las funciones se componen de partes alternadas de comedias y piezas ejecutadas por la estudiantina. Lo que es lo primero no sólo no me agradó sino que me fastidió bastante, a pesar de que los dos principales, que son la Tula Castro y un López Valois, dícese que son muy buenos artistas y gozan de alguna fama. Pero la estudiantina me admiró y me encantó. Qué cosa tan bonita. El público la aplaudió con frenesí; hicieron repetir varias veces y cuando tocó una cueca, el entusiasmo general, especialmente de la rotería y de los que estaban rascados, 586 fue inmenso y poco faltó para que se echaran a bailar. Comprendo la fama de que gozan y la bulla que han metido en todas partes. Siento que no la hayas visto, y seguramente si yo hubiera estado en Lima te habría obligado a ir a una de sus funciones por lo menos. Aparte de esos dos incidentes extraordinarios, la comida en casa del 509

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx