El Perú desde la intimidad

pero obligarme a que me comprometa expresamente a semejante cosa, es realmente algo que irrita y me hace renegar de la tierra en que tuve la desgracia de nacer. Mis intereses, mi corazón y mis deberes me impulsan a hacer cualquier sacrificio para regresar al lado de mi familia; pero no me siento con la energía bastante para dominar el grito de mi dignidad, mi amor propio, o lo que sea, y suscribir resignadamente la dura condición que un gobierno brutal y canalla impone para consentir en que termine el destierro y prisión en país extranjero a que me ha condenado sin razón ni motivo alguno. Correa hablará contigo sobre [el] particular, lo mismo que Graña y ambos te harán relación detallada de cuanto he hablado con ellos. Tú que conoces mis ideas, mi carácter, que estarás al corriente de lo que pase por allá; de lo que hayan hecho los amigos que ya están en Lima de regreso del cautiverio y de lo que harán en materia de compromisos los que hoy regresan; tú que tienes por mi dignidad y decoro tanta solicitud como yo mismo, quedas ampliamente autorizada para hacer en mi nombre lo que tengas por conveniente y por mi parte aceptaré lo que tú hagas. Es hasta donde puedo ir. Resuelve, pues, lo que quieras. No me queda más tiempo. Te abraza Tu M.C. Iquique, viernes 24 de octubre/1884 Mi querida Teresa: Que los tengas muy felices. Y van tres años que paso este día lejos de ti y prisionero en manos de nuestros buenos amigos los chilenos. Vamos a ver si el entrante sucede lo mismo; no se puede tener seguridad de que no sucederá, porque, como has visto, para que lo dejen a uno tranquilo no basta no meterse en nada que se relacione con la política, sino que es necesario hacerse cortesano. No creas que me he olvidado de la fecha de ayer. Ya hace once años; yo era entonces un niño, ya soy un hombre y me veo con cuatro hijos y un 507

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