temprano me hubiera puesto mi manta en la cabeza y hubiera ido a pagarle su visita. Realmente no puede haber disculpa para que en tanto tiempo que había transcurrido desde su llegada no hubieras ido a darle la bienvenida; tú te agarras de cualquier pretexto y mi destierro te ha venido de perilla para considerarte exonerada de toda visita. Supongo que el día 15 recibirás muchas, por lo menos las del padre Pinto, de don José Eusebio Sánchez,584 del tío Sanz y de algunos otros buenos amigos. Me había formado ayer, por los dos cablegramas referidos, de estar por allá el 24; pero nuestro ilustre mandatario no está todavía de humor para hacer extensiva su magnanimidad a todos los que tiene prisioneros en poder de los chilenos, y no hay más que esperar que el hijito de Ferreyros, el padre Cortés, o la abadesa de algún convento le ruegue humildemente se digne apiadarse y aplacar su justa cólera. Lo que a mí me da pensar en esto y el desprecio que me inspiran nuestro país y sus hombres es igual al que tan justamente nos tienen los chilenos y el mundo entero. De salud sigo perfectamente y quiera Dios que lo mismo estén todos por allá. Te abraza Tu M. *** Iquique, lunes 20 de octubre/1884 Mi querida Teresa: Te mando esta con Correa y por el correo te dirijo otra de cuatro renglones diciéndote que estoy bien de salud. Ayer al mediodía recibí el cablegrama de Dubois en estos términos: «autoríceme garantizar que dará carta ofreciendo abstención política. Entonces regreso inmediato. Regresados todos dieron. Demás regresan bajo esa garantía». 505
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