El Perú desde la intimidad

que no estuviera muy abundante de ellas y después de varias horas de fuego quedarían agotadas. Quién sabe si esa no ha sido la principal causa del desastre. 567 Pero dejemos ese mortificante punto y hablemos de otra cosa. Recibí carta de tu tío Manuel y de Castillo hablándome de la exigencia de los italianos para que se les reciba las chacras. Desde luego la escritura de una de ellas no vence hasta fines de diciembre y ni aun la otra estoy obligado a recibirla porque no se ha hecho judicialmente el nombramiento de los peritos que deben tasar los capitales y mejoras abonables; sobre esto escribiré a don Manuel y a Castillo y no creo que habrá inconveniente alguno, por más interés que tengan los italianos en hacer la entrega y por mucho que digan. Lo que en todo caso conviene es consultarse con Villarán si ha regresado a Lima o está en Mayorazgo, según me dices en tu carta del 20. Sin más por hoy me despido hasta el próximo correo y te abraza Tu M.C. Tacna, martes 2 de setiembre/1884 Mi querida Teresa: Ayer después de comer recibí tu carta del 28 dándome cuenta del combate de Lima. Por la descripción que me haces, por la relación que contienen las cartas de otros amigos y por lo que dicen los diarios comprendo lo que pasó. Cáceres se vio obligado por la fuerza de circunstancias poderosas a tentar la fortuna con un golpe de arrojo, que salió mal; pero que pudo poner término a la cuestión de un modo satisfactorio. Contaba con el valor de sus soldados, que por cierto no le faltó; con las seguridades que sus amigos de Lima le daban de que la población se levantaría, de que contaban con esto y con aquello, todo lo que falló; y, en fin, no le quedaba otra cosa que hacer después de las derrotas parciales que sufrió su tropa en Canta y Márquez. Si hubieran tenido mil hombres más otro habría sido el resultado. Creo 482

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