que no atacó sino con menos de ese número y así no había la menor esperanza si no se recibía eficaz auxilio de adentro. Mucha pena me ha dado la desgracia del pobre José y me imagino lo que sufrirías tú y cómo estaría la casa con semejante tragedia. El pobre muchacho tuvo una mala suerte muy cruel y fue cosa del demonio acertar a asomarse en el momento en que iba a caer una bala en el lugar preciso. Muy triste debe haber sido todo eso y es cosa que me preocupa mucho considerar que a mis hijos va despertándoseles la razón y están creciendo recibiendo impresiones semejantes y presenciando horribles escenas de sangre, de muerte y de terror. Mucho he temido que tú hubieras tenido alguna novedad, porque el día no fue para menos y todavía no estoy enteramente tranquilo a ese respecto, porque quién sabe si los efectos de las tremendas impresiones que recibiste te han hecho mal más tarde o influyen perturbando el desarrollo normal del muchachito que está por llegar. Paciencia y paciencia. 568 Nada me has dicho de Óscar Heeren, para quien habrá sido de un efecto maravilloso ese pequeño incidente de balas por toda la ciudad, a los cuatro días de haber llegado. Nicanor me escribió cuatro renglones y me ha referido lo que se ha hecho con el Club de la Unión, 569 supongo que la autoridad de policía. Me ha dicho también que gente del pueblo que combatían al lado del gobierno daban los conocidos gritos de «Abajo la argolla, mueran los civilistas». Esa gente sería probablemente la que compone aquel batallón llamado de Artesanos, que no será otra cosa que algunos perdidos a quienes se les paga bien y se ha dado por consigna ese grito de guerra. En cambio los muchachos de la universidad se han batido bizarramente en la torre de La Merced en favor de Cáceres. Respecto a nuestro regreso no puedo presumir con seguridad cuándo tendrá lugar y repitiendo lo que te dije en mi anterior, te diré que tal vez tenga lugar pronto, porque no temiendo por el momento nada en Lima, el gobierno lo permita, persuadido, además, como ya debe estar, de que la mayoría de los expatriados es gente que no se ha metido en nada. En fin, veremos el giro que toman los acontecimientos, y seguiremos aburriéndonos aquí hasta que ellos o la magnanimidad del ilustrado gobierno regenerador nos abra las puertas de nuestros hogares. 483
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