El Perú desde la intimidad

Mal me ha sonado esta palabra, pero ya no la borro, porque es tarde. De salud estoy bien; pero por el cambio de clima no me siento aquí tan en mi centro, tan ágil, tan a mon aise, como en Chillán. Este mes de agosto es el peor en todo Chile, el de las principales y más frecuentes enfermedades y me doy por muy bien servido con el simple catarro de narices que tuve tres o cuatro días. Pronto me volveré a aclimatar aquí y después estaré mejor que en Chillán, porque no tendré esa mortificación de la frialdad en los pies que es tan desagradable y tan difícil de evitar allá. Hasta el sábado. Te abraza Tu C. *** N° 184 Por G.R. 521 Valparaíso, sábado 1° de setiembre/1883 Mi querida Teresa: He recibido tus dos apreciables del 21. No comprendo por qué te inquietó tanto mi carta N° 172, pues precisamente en ella te decía que había amanecido bien y había desaparecido el malestar que sentí el día anterior. Se conoce que estás muy nerviosa y que se necesita poco para llenarte de alarmas. Pero puedes estar tranquila respecto a mi salud, porque después del año que [he] pasado por acá, no hay el menor peligro de que el clima pueda hacerme mal. La gente se enferma en Chile como en el Perú y como en todas partes; pero quizás en Lima no habría pasado todo este tiempo tan sin achaques como lo he pasado aquí. Este clima es mucho más fuerte que el nuestro y hay que tener más cuidado; pero en cambio no causa esa enfermedad de pequeñas y tan frecuentes indisposiciones como fiebrecillas, tercianitas, constipados y demás que abundan en nuestra tierra. Como las estaciones son bien 434

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