tenemos aquí para hacer ejercicio en calles bien enlosadas, que uno puede andar sin ser conocido, son las principales ventajas que ofrece la residencia en este lugar. En cuanto al clima también hay gran diferencia; pero precisamente me he venido de Chillán cuando ya había pasado lo más riguroso de la estación. Allí no tuve nada en todo el invierno y apenas he llegado aquí ya me he acatarrado. Desde ayer o anteayer estoy con un poco de moquillo, a causa del cambio de clima y de las pocas precauciones que he tomado. Apenas llegué sentí mucho calor y sudé como hacía tiempo que no sudaba, por lo que disminuí mucho mi abrigo de cama y no me cuidé de los aires como en Chillán. Todos los compañeros apenas han llegado aquí se han constipado; felizmente yo no tengo sino un simple, muy simple catarro de narices que no me impide salir y ya ves que esta noche voy a comer fuera. Esta mañana recibí de regreso de Chillán tu carta del 8 por el correo. La noticia que en ella me das con referencia a lo que dijo Morresa a Delfina no puede ser cierta. Es indudable que este gobierno quiere llevar adelante el arreglo con Iglesias y no veo qué pueda ya oponerse a que así suceda. Eso tiene que suceder precisamente, y lo de desear es que suceda cuanto antes y que salgamos pronto de esta situación. Ignacio García te habrá contado cómo él y su hermano han obtenido su libertad. La de todos no se hará esperar mucho tiempo, y tal vez para el mes entrante estemos por allá. Memorias a todos, cariños a mis muchachos y muchos abrazos para ti. Tu M. *** N° 178 Por Correo Valparaíso, miércoles 22 de agosto/1883 427
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