El Perú desde la intimidad

Léele a Dubois lo que precede desde la marca ojo, así como la carta de Macandrew y mi contestación. Lo que me dices respecto a hablarle a don Pepe Aguirre para que interceda en mi favor y me pongan en libertad no me gusta ni lo acepto. Pronto saldremos de aquí sin necesidad de humillaciones ni compromisos, y ya que he pasado más de un año en el destierro no es natural que por no pasar uno o dos meses más vaya a hacer lo que antes no he hecho ni habría sido capaz de hacer. Por mucha influencia que tenga el tío Pepe y mucho deseo de servirte, nunca obtendría mi libertad lisa y llana, sino comprometiéndome yo bajo mi palabra de honor, y aún por escrito, a seguir tal o cual conducta, y tú comprendes que yo no haré eso aún cuando me lleve una legión de demonios. 516 Tengamos un poco más de paciencia; el desenlace se acerca y de todos modos el cautiverio tiene que concluir pronto. Voy a escribirte por el correo. Recuerdos a todos, cariños a los muchachos y muchos para ti. Tu C. N° 176 Por Correo Valparaíso, sábado 18 de agosto/1883 Mi querida Teresa: En mi carta N° 175 por la Casa te doy cuenta de mi llegada a esta ayer a las doce y media del día. No he tenido novedad en el viaje y aquí me tienes con salud completa y gozando de la suave temperatura y magnífico clima de este hermoso puerto. En una de mis anteriores te encargué que me mandaras con Jesús Beltrán uno de los ternos de ropa que me llegaron de Europa; pero creo que mejor será que me mandaste [sic] todos los que llegaron; pues ya que se tienen no vale la pena de mandar hacer aquí, cosa que tal vez sería necesario porque estoy escaso de ropa aparente para una gran ciudad como esta. Ya llegó Ignacio García a este hotel; no le he visto todavía porque estaba escribiendo y ha salido a la intendencia. Él te hablará de nuestro viaje de Chillán a Santiago, que hicimos juntos, aunque poco hay que contar sobre 425

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