Guerra con Chile. La Campaña de Tacna y de Lima (Vargas Ugarte 1970). Por su parte, Félix Denegri Luna publicó, con notas eruditas, las cartas intercambiadas entre el presidente Mariano Ignacio Prado y el vicepresidente Luis La Puerta entre mayo y noviembre de 1879 (Denegri 1979-1980), al igual que la correspondencia de 1883 entre Miguel Iglesias y José Antonio de Lavalle (Lavalle 1994). El historiador chileno Luis Valencia Avaria publicó también cartas de Lavalle (Valencia 1970). A José Carlos Martin debemos la publicación de cartas de José Antonio de Lavalle a Manuel Pardo, y de Felipe Pardo y Aliaga a su hermano José, procedentes todas ellas del archivo Pardo. El mismo autor publicó algunas cartas de prisioneros peruanos en Chile durante la guerra (Martin 1972, 2004a y 2005). Se conocen también algunas cartas del epistolario inédito de José Agustín de la Puente Cortés (Puente Candamo 1981-1982). 107 No hemos pretendido ser exhaustivos en el recuento anterior, pero en cualquier caso se concluye que siguen siendo pocas las cartas del tiempo de Candamo —sobre todo las de carácter familiar e íntimo— que se han dado a conocer al público. Diversas razones pueden explicar este hecho, siendo una de las más importantes los temores de los propietarios de esos documentos —usualmente descendientes de los corresponsales— con respecto a las reacciones que pudiera suscitar su publicación, afectando eventualmente la fama de los autores de las cartas o de las personas mencionadas en ellas. Esos temores crecen al tratarse de cartas familiares e íntimas, en las cuales se encuentran habitualmente opiniones más francas y espontáneas sobre personas o situaciones. En particular, sobre la época de la Guerra con Chile ya hace décadas se hizo notar la existencia de «archivos mantenidos en secreto por temores políticos o por escrúpulos morales» (Bravo Bresani 1969: 50). El panorama parecería similar con respecto a los epistolarios chilenos. Simon Collier se ha referido a los «inaccesibles archivos familiares» como repositorios de fuentes cuyo conocimiento ayudaría a entender mejor el siglo XIX en ese país (Collier 2003: XX). El epistolario de Manuel Candamo —y en especial las cartas por él dirigidas a su esposa— contiene muy duras opiniones sobre personajes notables de su tiempo, al igual que sobre el Perú de entonces. Sin embargo, consideramos que es propicia su publicación, no solo porque han transcurrido más de cien años de su muerte, sino principalmente por tratarse de una fuente de excepcional importancia para conocer la historia política peruana, al igual que —entre otras cosas— detalles de la vida 40
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