de la mayoría, son tan latos que dentro de ellos caben las exigencias de este gobierno. Puede ser que eso sea así; pero también puede ser que no sea. Pronto sabremos a qué atenernos sobre ese particular. No sé qué conducta seguiría este gobierno si realmente el Congreso de Arequipa hubiese conferido esa lata autorización para la paz y viese que el gobierno estaba dispuesto a hacer uso de ella para poner término a este estado de cosas. Nosotros no tenemos que hacer sino esperar con paciencia la solución de esas cuestiones; y sobre todo la solución final, es decir, la celebración de la paz. Antes de que eso tenga lugar difícilmente recuperaremos nuestra libertad. Conformémonos con lo que tienen resuelto los dioses y confiemos en la bondad de Júpiter. Hasta mañana. Recuerdos a todos los de la casa y de casa de los suegros. Cariños a mis muchachos y para ti. Tu C. N° 142 Por Correo Chillán, lunes 18 de junio/1883 Mi querida Teresa: Ayer recibí tus dos cartas por el correo del 2 y del 5. En esta última te refieres a la de la misma fecha por la Casa en lo que se refiere al llamamiento del Señor Capellán. 487 Me alegro que estés contenta con el resultado de sus visitas; pero con franqueza te diré que yo no las tengo todas conmigo y que eso de tener que apelar al médico homeópata después de un año de enfermedad y en vista del ningún resultado de la asistencia del médico aleópata, me parece algo como apelar al médico chino, o a esos otros recursos de que se echa mano en casos desesperados. Me inquieta la entrada del invierno con sus humedades y cambios bruscos de temperatura que son tan malos para el reumatismo, y quiera Dios que al muchachito no le dure el mal todo el invierno. En fin, hágase 377
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