y es probable que se lleve adelante. Dentro de pocos días se despejará el horizonte y veremos más claro. Hasta hoy no ha tenido resultado alguno el pedido que se hizo de la razón de todos los prisioneros que estamos aquí y en Angol. Ese pedido se hizo el mismo día en que se telegrafió al intendente de Valparaíso sobre la traslación a Santiago de García Calderón. No puedo calcular qué pensamiento hubo al hacer una y otra cosa, y si tenían relación. De salud sigo perfectamente; el tiempo ha seguido bueno; solo ayer amaneció algo descompuesto y llovió un poco; pero después se compuso y tuvimos muy buen día. Hoy está nublado y está soplando un ligero viento del norte que probablemente nos traerá lluvia. Luego recibiré tus cartas del 23; las espero con el interés de costumbre y también con el miedo de costumbre, miedo de que no me traigan buenas noticias de la salud de todos y cada uno. Confío en que hoy no sucederá eso. Recuerdos a todos y cariños a mis muchachos y a ti. Tu M.C. *** N° 134 Por Correo Chillán, lunes 4 de mayo [sic]/1883 Mi querida Teresa: En esta ocasión como en las anteriores las esperanzas de paz y de nuestro próximo regreso se han desvanecido. Así lo habrás comprendido al leer el mensaje del presidente a las cámaras, el cual habrá sido transmitido a Lima por el cable, como sucedió el año pasado, y publicado en el Diario Oficial. Según ese documento, todo lo que hay en materia de paz es «bases firmadas por uno de los más honorables jefes del ejército peruano, que dueño de una parte considerable de territorio asumirá en breve, como es de creerse, todo el poder público, y podrá suscribir con suficiente y bien calificada autoridad un pacto definitivo de paz. Así es de esperarse si sucesos desgraciados no interrumpen el curso regular de los 363
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