Don José Antonio no se embarcó ayer porque, según hemos sabido por un telegrama que Correa hizo de Santiago a Derteano, todavía no le habían dado el pasaporte. En cambio Forero se embarcó el miércoles; no pidió órdenes a ninguno de los que estábamos aquí y sólo escribió a Derteano el mismo día que se embarcó una carta llena de exageraciones y falsedades sobre la situación, carta que Derteano recibió ayer. Te prevengo que debe recibirse con mucha desconfianza todo lo que diga Forero; es un malísimo a juzgar por la opinión de algunos compañeros que le conocen desde tiempos antiguos, y de lo que yo pude observar los días que pasé con él en las termas. El Independiente dice que tiene entendido que el Sr. Forero ha obtenido su libertad comprometiéndose a interponer su influencia con sus paisanos para que se haga la paz. Algo semejante debe haber ocurrido, y para disculpar su conducta dará noticias y hará apreciaciones falsas, exageradas o caprichosas sobre el estado de las cosas. Muro y O’Phelan se fueron a Santiago el jueves; ignoramos qué razón o fin ha habido para hacerles ir allí. O’Phelan cree que es para ponerles en libertad y se ha despedido de nosotros creyendo que se va al Perú. Tal vez él tenga alguna razón para abrigar esa creencia, y muy bien puede ser que esa razón sea que Lavalle se haya interesado por él con Novoa. De todos los prisioneros, O’Phelan es el único que ha sido honrado con cartas del diplomático de Lavalle, a pesar de que tiene vínculos de amistad más antiguos y estrechos con varios de los que estamos aquí. Ese solo hecho pinta a Lavalle. Él mismo le había puesto por apodo a O’Phelan l’opinion publique y participaba del juicio general de que ese caballero es un deslenguado y maldiciente de oficio. Precisamente por eso creo que estrechó aquí sus relaciones con él, al punto de dejarlo encargado de recoger sus cartas y de todos los pequeños asuntos que podía tener aquí, y de ser el único a quien ha escrito. No, no fue el único; me equivocaba; también escribió al coronel Gómez Silva, probablemente por lo pierolista que era ese pobre viejo y por el odio feroz que tenía a los civilistas. Si O’Phelan y Muro van a Lima mándales una tarjeta. Ellos me han ofrecido ir a verte y estoy seguro que no se conducirán como el zamarro de Aramburú. A Forero también mándale, porque conmigo está en muy buenas relaciones, y es natural que habiendo sido compañeros en la desgracia las familias de sus compañeros le hagan la atención de saludarle y darle la enhorabuena por haber recobrado su libertad. 351
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