La opinión pública se está pronunciando fuertemente por la paz. La prensa ha tratado del asunto en los últimos días y El Mercurio publicó un editorial en que hablaba de la paz con Iglesias como de una farsa para engañar al país, o cosa parecida. La cuestión está en su momento de crisis y es evidente que la situación no puede prolongarse en el pie en que hoy se halla. Que Cáceres se tenga tieso y no deje ocupar el departamento de Junín, y la paz se hace indefectiblemente con García Calderón. He visto los discursos de Costas y Arenas en el Congreso de Arequipa. Me han parecido convenientes y serios, y nada hay que decir contra ellos. Todo eso está haciendo bien y persuadiendo al gobierno y a la gente de este país que lo de Iglesias es una cosa insostenible y ridícula. Muchos males ha hecho al país ese imbécil, pues si no hubiera sido por su traición hace tiempo que la paz estaría hecha y se habrían evitado muchas desgracias y males de todo género. Ya ése no tiene remedio y lo necesario es concluir con ese grupo funesto, como grupo político, y que el señor Iglesias vuelva a criar vacas que es tal vez lo único para que podrá servir y de donde no debió salir jamás. Mi salud, excelente. Ya hemos pasado la transición de una estación a otra, estamos acostumbrados al friecito que ahora hay aquí y creo que el invierno me va a hacer mucho provecho. En estos días hemos tenido bastante lluvia; ayer hubo buen tiempo y hoy lo mismo. Hace una hora, a las nueve menos cinco minutos, se sintió un temblor muy regular, el primero que hemos sentido desde que estamos aquí. Luego debo recibir tus cartas; vamos a ver qué dicen. Hasta mañana. Recuerdos a todos y cariños a mis muchachitos y para ti. Tu M.C. *** N° 127 Por G.R. 475 Chillán, miércoles 23 de mayo/1883 352
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx