Desde el lunes habíamos tenido buen tiempo, pero hoy amaneció el día nublado y hace poco rato que cayó un chaparrón bien fuerte; es probable que llueva todo el día con algunas interrupciones. Muy cómodos estamos en nuestro departamento; ahora no nos importa que llueva y truene y el cambio ha sido de la mayor importancia para nuestra salud. El coronel Gómez Silva sigue apagándose; hoy tiene trece días de enfermedad y según las noticias que nos ha traído el muchacho que mandamos a preguntar cómo había pasado la noche, no llegará al catorce; está muy mal y es probable que no llegue hasta mañana. Los demás compañeros están buenos. Todo lo que te digo respecto a las negociaciones de paz es enteramente reservado. Voy a escribir a las niñitas y a don Mañuco por el correo. Dales un besito a mi nombre, otro a don Pepillo y muchos cariños para ti. Tu M.C. *** N° 120 Por Correo Chillán, miércoles 9 de mayo/1883 Mi querida Teresa: Me anticipo a escribirte esta por la noche porque mañana por la mañana tenemos los prisioneros que ir al cementerio a acompañar el cadáver del pobre viejo Gómez Silva, que murió hoy a la una del día. La ceremonia es a las nueve, y temiendo regresar tarde y no tener tiempo para escribir porque las comunicaciones deben llevarse al correo a las doce, adelanto esta de algunas horas. Sin embargo, siempre tendré un momento para añadir algunos renglones diciéndote qué tal he pasado la noche. Tenemos un tiempo feísimo, frío y lluvioso. Este mes es aquí de los peores, según dicen, porque es aquel en que las lluvias son más frecuentes. 342
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