El Perú desde la intimidad

Las estaciones intermedias son en todas partes las más desagradables y malsanas, principalmente el otoño, y a juzgar cómo he pasado hasta aquí la transición del verano, confío en que no solo me conservaré con salud sino que el invierno me hará provecho. A Angol llegamos en el mes de agosto y, como ya te he dicho antes, no tuve ni un constipado a pesar de que hacía muy regular frío y que no tomé ninguna precaución para precaverme de él, pues ni siquiera dejé de usar la ropa interior de hilo que traje de Lima. Yo no soy muy delicado, he vivido en países de climas mucho más fuertes que el de aquí, me siento sano y fuerte y llevo una vida tan arreglada y me cuido tanto que no me parece probable que me enferme. Te hablo de esto por la milésima vez porque supongo que la muerte del pobre Gómez Silva, acaecida tan poco tiempo después de la de Real, puede asustarte. Debes tener en cuenta que esta segunda víctima tenía setenta y cinco años y que esta edad tan avanzada ha sido la razón, porque no ha tenido la fuerza de constitución suficiente para resistir a la acción del clima. Ha durado enfermo trece días y los médicos han dicho que si hubiese sido más joven precisamente habría salvado. 471 Ha muerto muy resignado, con gran entereza de ánimo y con todos sus auxilios espirituales. Nada tengo que modificar ni cambiar lo que te digo en mi carta de hoy por la Casa respecto a las esperanzas de próxima paz. Cuenta con que en poco tiempo más me tendrás por allá y te pareceré cuando me veas más blanco y de mejor color que en Lima. Felicita a Nicanor por el buen desenlace que tuvo su cuestión con Santandero; ¿con que está de novio? Espero estar en Lima cuando tenga lugar ese enlace. La chiquita Edelmira descansará pronto de las tareas que le imponía su regalón reemplazándola la hermosa rubia. Recuerdos a los de la calle de Pobres. Hasta mañana. Te abraza Tu M.C. 343

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