fondista con algunos muebles para restaurant y hotel. Tenemos un saloncito y un cuarto cada uno, amueblados con decencia, bien abrigados, bien secos y en los que nos hallamos muy cómodos. No es por cierto poca ventaja la que ahora tenemos no habiendo necesidad de salir dos veces al día para ir a almorzar y comer; lo que era bien pesado y hasta expuesto para la salud, porque salir después de comer con bastante frío, viento y lluvia, con las calles oscuras y llenas de agua era cosa molestísima y muy aparente para darnos un fuerte constipado el día que el cuerpo no hubiera estado muy bien dispuesto. Por nuestras habitaciones y la comida pagamos setenta pesos mensuales cada uno. Conservamos nuestro sirviente que es el único que se entiende con el arreglo de nuestros cuartos y a quien pagamos quince pesos al mes. Así es que agregando cinco pesos a la lavandera y algunos otros gastos menudos, nuestro gasto mensual será de noventa pesos, salvo los extraordinarios, que no son muchos por cierto, especialmente después de habernos surtido de algunos artículos de ropa aparentes para el invierno. Te repito que estamos instalados con bastante comodidad y decencia, y en condiciones mucho más aparentes que antes para conservarnos con perfecta salud. Tengo esperanzas de que poco tiempo permaneceremos en nuestro alojamiento; pues con toda reserva te diré que nuevamente soplan vientos de paz. Ayer uno de mis compañeros recibió carta de Valparaíso de personas bien autorizadas, en la que se le dice que se iban a reanudar las negociaciones de paz y que un personaje iba de Santiago a Valparaíso con ese exclusivo objeto. Ten la seguridad de que nuestro cautiverio no durará dos meses más; de un modo u otro concluirá antes de ese tiempo. Los combates con las fuerzas de Cáceres y otras muchas razones hacen que se sienta ya aquí con fuerza la necesidad de la paz, y ya se han persuadido de que con Iglesias no pueden hacer nada. Algunos de mis compañeros están con la ilusión de que en este mes regresamos al Perú; pero yo no soy tan optimista y además no quiero halagarme con esperanzas que pueden salir frustradas; sin embargo lo que sí creo es lo que antes te he dicho, que dentro de dos meses a más tardar estamos libres y en camino para el Callao. 338
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