Principia nuevamente a nublarse el cielo y se está preparando una lluvia de primera clase. Hasta mañana. Recuerdos a todos y cariños para ti y mis muchachos. Tu M.C. *** N° 116 Por Correo Chillán, jueves 3 de abril [sic]/1883 Mi querida Teresa: Ayer recibí tus cartas del 20 que no me han dejado completamente tranquilo respecto al estado de los enfermos. La pobre suegra debe haber estado bien aburrida; pero felizmente ya estaba mejor y en breve quedaría completamente bien. La enfermedad de Mañuco sí que no tiene término, aunque abrigo la esperanza de que ahora que se ha descubierto, a los seis meses y después de haber tomado baños de mar, de que es reumatismo lo que tiene, en otros seis meses o doce se mejore un poco. No acuso a nadie; me lamento únicamente contigo de la persistencia del mal que atormenta al muchachito desde hace tiempo y de la impotencia de la ciencia para curarlo. Me había propuesto no volver a hablarte de este asunto y sin saber cómo lo he hecho. ¿Con que deseas que nos vayamos a EE.UU? Yo también no pienso en otra cosa que en irnos a vivir en cualquier parte del mundo; pero pienso en eso como se piensa en tantas cosas que se desean y que no pueden realizarse. Está muy bueno que un hombre solo que se sienta con inteligencia, energía y salud vaya a buscar fortuna a los confines de los EE.UU., en donde puede hallar un brillante porvenir. Pero intentar eso con familia, con cinco hijos, me parece un poco arriesgado, sobre todo cuando no se tiene ningún plan fijo, un objeto determinado, una ocupación segura y productiva. Muy justo es tu deseo viendo lo que pasa en nuestro país y temiendo lo que pasará más tarde, pero me parece irrealizable, o por lo menos sería muy imprudente y aventurado realizarlo. No se debe exagerar los temores 336
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