El Perú desde la intimidad

Las cartas de los miércoles las he escrito hasta aquí por la noche e iban con las del jueves por el mismo correo para Valparaíso; pero desde hoy voy a escribirlas por la mañana para que vayan por el tren que sale de aquí a la una, a fin de que [en] caso de que a consecuencia de las lluvias se interrumpa algún día la marcha de los trenes, recibas siempre una carta mía. En el invierno no es raro que la línea de los ferrocarriles quede interrumpida por algunos días, y debes tener en cuenta esta circunstancia para el caso de que por algún vapor no reciban cartas las familias de los prisioneros. Ayer se descompuso el tiempo; sopló viento norte y cuando estábamos comiendo principió a llover con bastante fuerza; la lluvia duró toda la noche; la hemos tenido en la mañana, pero hace un momento que ha cesado; el cielo se ha despejado y luce el sol. Mi salud sigue en perfecto estado; los compañeros también están buenos, con excepción del viejo Gómez Silva que hace cinco días está en cama con fiebre y con irritación al pulmón. En una persona de su edad la cosa es muy peligrosa, y mucho tememos que tenga un resultado fatal. El médico lo teme así y dice que la pulmonía no es gran cosa, que ha cedido en mucho, pero que al paciente le faltan fuerzas, a consecuencia de lo gastado de su naturaleza, para la reacción. Él está hasta ahora muy entero; aparentemente no manifiesta hallarse muy grave; pero ya lleva cinco días de cama, la fiebrecita no se le quita y las fuerzas pueden faltarle. Veremos qué tal pasa hoy el día y mañana sabremos si escapa o truena. Luego debo recibir tus cartas del 20. Las espero con gran interés por tener noticias de la suegra, quien a la fecha de tus últimas no quedaba completamente buena. De don José Antonio García hace días que no tenemos noticias, y ni aun se ha confirmado la que nos llegó de Valparaíso hace atrás de una semana, de que tenía permiso para irse al Perú. En materia de negociaciones de paz nada ha ocurrido. Probablemente se espera para entablarlas nuevamente con García Calderón que el Congreso de Arequipa haya dado la ley correspondiente autorizando al gobierno para tratar y renovando los poderes a García Calderón y Montero. Es probable que ya se hayan expedido esas leyes; pero hasta la fecha no se conocen aquí porque tal vez no ha habido tiempo. 335

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