Por acá nada de nuevo. He dormido bien, he amanecido sin novedad y tenemos muy buen tiempo. Allá van cartas para las señoritas y para el señor Candamo, a quienes hacía mucho tiempo que no escribía. ¿Conque al fin se fue Heeren a Europa? Me alegro por él; pues el viaje le hará provecho a su salud, sacándolo de esa atmósfera de excitaciones constantes, de sustos y de calamidades, que es para enfermar a cualquiera que sea menos nervioso que él. Dice que solo estará ausente un año; pero mucho me temo que sea por algo más, si por allá encuentra algún negocio estable, facilidad de hacerlos, o alguna colocación conveniente que dar a su fortuna es probable que se quede. Dará las órdenes necesarias para que su casa se venda o se alquile y para que realicen todo lo que ha dejado en el Perú, y se establece definitivamente en alguna ciudad de España o en cualquiera otra parte de su gusto. Ha hecho muy bien en irse y hará muy bien en quedarse. Para nosotros los peruanos es duro que nuestro país haya llegado al estado de ser inhabitable; pero esa es la verdad y no tenemos por qué criticar ni nos debe extrañar que todos los que puedan, especialmente los extranjeros, vayan a establecerse a otra parte diciéndonos adiós para siempre. Mañana completamos los nueve meses de cautiverio, que se han ido pasando entre ilusiones y esperanzas. Es probable que no se complete el año; pues todo hace creer que antes de mucho, con Pedro o con Diego, se llegará a un término. Y no digo más. Te mando muchos abrazos. Tu M.C. *** N° 115 Por G.R. Chillán, miércoles 2 de mayo 470 /1883 Mi querida Teresa: 334
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