El Perú desde la intimidad

pusiera intransitable, mandaríamos a nuestro sirviente por la comida a la fonda, operación muy sencilla por la poca distancia del restaurant. Ayer fue santo de Correa y fue festejado con unas cuantas botellas extraordinarias de vino que nos tomamos en la comida, y un arroz con gallina que el fondero hizo por indicación de Elías y que salió bastante regular; yo le hice los honores correspondientes, pues tomé dos considerables porciones. En la noche estuvimos en casa del beneficiado hasta las diez y media, y nos acostamos a las once, lo que me hizo el efecto de que hubiéramos pasado una mala noche. Desperté como de costumbre, a las siete y media, cuando el muchacho me anunció el desayuno, y a las 9 me puse a conversar contigo dándote cuenta de todas estas cosas. Luego debo recibir tus cartas del 18, y quiera Dios que ellas me hagan pasar un buen día dándome noticias satisfactorias de tu salud, de la de los muchachos y de toda la santa familia. Cariños a mis pollos y para mi gallina. Tu M.C. *** N° 114 Por Correo Chillán, lunes 30 de abril/1883 Mi querida Teresa: Ayer antes de la una del día recibí tus dos cartas del 17. Mucho siento la enfermedad de la pobre suegra, y aun cuando según me dices quedaba fuera de cuidado, no dejo de tener alguna inquietud por lo mismo que me indicas de su edad, su padecimiento y el cambio de estación. Confío, sin embargo, que tus próximas cartas me traerán la noticia de su completo restablecimiento. Dale a Adelina mi enhorabuena por el nacimiento de la nueva infanta, que sin duda será la regalona. 333

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