divertiría mucho. Tenemos un día espléndido y no hace gran frío ni viento. Se acerca la hora de almorzar y no digo más. Muchos cariños para mis cinco pollos y para la gallina. Tu M.C. N° 113 Por G.R. Chillán, domingo 29 de abril/1883 Mi querida Teresa: Ayer a la hora de comer nos leyó Correa un telegrama que le había hecho doña Rosalía García, de Santiago, avisándole su llegada y diciéndole que don José Antonio continúa mejorando, aunque lentamente. También supimos ayer que este amigo está ya en libertad y puede irse al Perú cuando quiera y el estado de su salud se lo permita. Es probable que no se demore mucho en emprender su viaje; debe tener los mayores deseos de mandarse mudar de aquí, tanto por recobrar su libertad, cuanto porque el clima de su país contribuirá eficazmente a su completa curación. Yo sigo bien de salud, completamente bien, y si la temperatura de este lugar fuese siempre la que ahora tenemos no tendríamos de qué quejarnos; pero desgraciadamente pronto menudearán las lluvias, vendrán los fuertes vientos nortes y aumentará considerablemente el frío, y entonces no estaremos tan cómodos como en la actualidad. Ya se hizo la traslación del restaurant y desde anteayer estamos comiendo en la nueva casa que, como te dije en mi anterior, está a pocos pasos de nuestras habitaciones. Lo que no hemos hecho ha sido el cambio de alojamiento, y no lo hemos hecho porque la nueva fonda no tiene piezas altas, o las que tiene la casa no se las han arrendado al fondista, y los bajos que habríamos podido ocupar deben ser algo húmedos por estar al lado y al nivel de un pequeño patio hecho jardín, que debe ser un lago cuando llueva duro. Pagar el doble o más de lo que pagamos en la actualidad, perder la independencia que hasta cierto punto tenemos y soportar todos los inconvenientes de la vida de fonda, en cambio de la única ventaja de no atravesar un pequeño trozo de calle con la lluvia no era cosa aceptable, y hemos resuelto continuar en nuestro palacio. Si algún día la calle se 332
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