El Perú desde la intimidad

teníamos ropa que mudarnos y nuestras camisas estaban tan inmundas que no podíamos presentarnos con ellas a la mesa común. Por esto tuvimos que hacernos servir la comida en nuestro cuarto, por lo cual se paga un recargo de cincuenta centavos por cabeza. Mientras tanto, el dolor de cabeza no me había pasado, y como remedio y por no tener cosa mejor que hacer a las ocho me metí a la cama, lo mismo que mi compañero; a las doce recordé sin dolor y con el cuerpo muy ligero y después de dos o tres minutos me quedé dormido hasta las siete de la mañana, hora en que entró el sirviente trayéndome el desayuno, compuesto de una taza de té con leche y pan con mantequilla. En esos momentos llegó el carro de equipajes; hice subir mi maleta, saqué de ella lo que necesitaba; me afeité y vestí y llevando al brazo una gran sábana peluda como las capas de baño, me encaminé con García y Forero, que está aquí hace treinta y cinco días, a los baños de azufre. Estos baños están situados en una pequeña planicie de un cerro, y para llegar a ellos es preciso hacer una subida algo larga y fatigosa. Allí se han construido tres o cuatro series de cuartuchos de madera; en cada uno hay una tina de zinc o de mármol con dos llaves, una corresponde a la agua de azufre y la otra a la potasa. Las aguas vienen por cañerías de fierro de las vertientes naturales, que están en el mismo cerro un poco más arriba; su temperatura al salir por las llaves es de 44° y se tiemplan echándose en la tina agua fría que los bañeros traen en baldes. Los baños de vapor están situados cerca de los de azufre y potasa, un poco más abajo. El vapor sale allí del centro de la tierra por tres o cuatro aberturas naturales; sobre cada una de ellas se ha puesto una especie de compuerta, se ha formado en el lugar [sic], en cada una está un cuartucho de madera y esos son los baños. Yo había pensado tomar primero dos baños de vapor, después dos o tres de azufre y enseguida varios de fierro; pero Forero me aconsejó que primero tomara los de azufre y he querido seguir su consejo, siendo por otra [parte] indiferente para mí principiar por los unos o por los otros. Como los de azufre son los más buscados y el número de cuartos es reducido, tiene uno que esperar largo tiempo para que le llegue el turno. Yo llegué esta mañana a las 8 y media, me dieron el número 30 y he venido a bañarme a más de las diez. 259

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