Yo las tomo con la pinza de mi caja de uñas, y sin soltarlas las introduzco en el agua y las saco antes de un minuto. Este inocente ejercicio me ha entretenido mucho y bastante tiempo en las cartas y tarjetas que he mandado a los muchachos. A Castillo le escribo por el correo por no abultar demasiado el paquete en que va ésta. Avísale para que vaya a recoger la carta cosa de que no se la lleven. Dile también que me mande el número de nuestra casilla en el correo. Hasta mañana. Guarda para ti esa cruz y ese Sagrado Corazón entrégaselo a mi suegra. Te incluyo mi retrato. Te mando ese ejemplar pequeño para que lo pongas en un medallín. Notarás que me he quemado un poco; el sol del verano tiene la culpa. Memorias a todos, cariños a Mañó y Pepe. Tu M.C. *** N° 61 Por Correo Chillán, jueves 25 de enero 1883 Mi querida Teresa: ¿Cómo has amanecido? Yo sin novedad, habiendo dormido ocho horas largas de un tirón. Las cartas que te mando por el correo directamente las escribo por la mañana porque en la oficina no se recibe la correspondencia sino hasta las once y media; así es que antes de almorzar tenemos que dejar despachada la nuestra. En estos últimos días la atención pública ha estado aquí consagrada a un grave acontecimiento que dará mucho que hablar, mucho material a la polémica en la prensa y que producirá quién sabe qué consecuencias. Ese acontecimiento es la ida casi intempestiva de Chile del delegado del Papa 248
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