El Perú desde la intimidad

Monseñor Del Frate 422 a consecuencia de haberle enviado el gobierno de Santiago su pasaporte con la intimación de dejar el país a la mayor brevedad posible. Puedes calcular la bulla que este suceso habrá producido entre los pechoños, que así llaman aquí a los clericales, y lo furiosa que estará la prensa conservadora. Te mando con los demás periódicos de costumbre, el número del lunes del Estandarte Católico que está enlutado por la ausencia del delegado, cuyo retrato trae en una hoja separada, y los principales rasgos de su vida. Los artículos de Zorobabel Rodríguez423 en El Independiente están llenos de pasión y de violencia, y al leerlos se ve que la libertad de la prensa es en este país una garantía profundamente establecida que nadie se atreverá a atropellar. El Congreso clausuró sus sesiones y el Presidente de la República, algunos de sus ministros, no sé si todos ellos, y muchas personas de Santiago están veraneando en Valparaíso. Los funcionarios judiciales y administrativos están en vacaciones; los tribunales cerrados y los empleados de las oficinas no se ocupan sino en los asuntos indispensables. Tú estarás enteramente al corriente de lo que ocurre por acá con la lectura de los periódicos, a la que pareces muy consagrada, pues no se te han escapado ni las noticias sobre ocurrencias de policía. Como te digo en mi otra carta, por el correo de hoy mando dentro de dos paquetes rotulados a ti figuras de calcomanía y otras de papel. En mi carta N° 60 te va mi fotografía; te mando esa pequeña para que puedas colocarla en un medallón. Después te mandaré una grande. Todavía no he hecho venir el baúl de ropa que me mandaste y que está en Valparaíso en casa de G.R. Y no digo más. Recuerdos a Heeren, el doctor y demás amigos. A las tías y cuñadas un par de buenas palmadas. Y tú recibe un picotón de tu 424 [sin firma] *** 249

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