Tu 421 *** N° 60 Por G.R. Chillán, miércoles 24 de enero/1883 Mi querida Teresa: Acabo de recibir tus dos cartas del 13. La que vino por el correo no trajo número. Estoy bueno, completamente bueno, lo mismo que los demás compañeros, con excepción de don Mariano que continúa con un pie enfermo; pero que ya está mejor. Veo que te ha asustado la lectura en los periódicos de algunas noticias sobre crímenes practicados por estas tierras. Realmente esos crímenes fueron horrorosos y casualmente varios de ellos tuvieron lugar en muy poco tiempo; pero no vayas a creer por eso que aquí la vida de la gente está mucho más expuesta que en otros muchos países a los ataques de los bandidos. Nosotros especialmente nada tenemos que temer por ese lado, porque no salimos al campo, no transitamos de noche por la ciudad y vivimos en el centro de la población, en donde hay policía, y ninguno solo, sino por lo menos acompañado con otro, como sucede con Elías y yo. Si conocieras a nuestro criado no tendrías el cuidado que te ha producido la noticia de aquellos crímenes. Es un infeliz, muy honrado y sencillo; nos ha sido muy recomendado; fue antes sirviente de uno de los bancos de esta ciudad y salió de allí porque quiso casarse, como en efecto se casó, y en el banco no admitían criados casados. No duerme en nuestras habitaciones, porque no tenemos más que dos; viene a las siete de la mañana trayendo el agua hervida de su casa para el té, el pan y la leche. No creas que aquí no hay buena gente; hay mala ciertamente, perversa; pero también hay buena y no es muy difícil encontrar criados honrados, formales y cumplidores de su deber. Ayer don Pepe cumplió un mes. Ojalá salga del tipo del Coco, para tener uno rubio y otro negro. 246
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