con la aprobación de todo el país. 396 Noto que me he metido a politiquear más de lo preciso y a pesar de mi propósito, ya no tiene remedio y quede esta epístola como está. Más tarde debo recibir tu carta del 6. La espero con ansiedad, como de costumbre y confío en que me traerá buenas noticias de tu salud, de la de los pericotes y de toda la parentela. Muchos recuerdos a los suegros, cuñados, cuñadas, abadesa, Heeren, doctor, Dubois y etc. Cariños para mis muchachos y para ti. Tu M.C. *** N° 39 Por correo Chillán, lunes 18 de diciembre 1882 Mi querida Teresa: Hasta este momento, nueve de la mañana, no he recibido tu carta del último vapor, que debí recibir ayer al medio día, y que esperaba con la mayor ansiedad. Elías recibió ayer a la una de la tarde la que su mujer le manda directamente por el correo y en ella le dice que: «ha sabido que no eras tú la que había estado con pulmonía sino tu hijita y que ya estaba mejor». Esta inesperada noticia me tiene lleno de inquietud, me ha hecho pasar una noche muy angustiosa, aumentada con tristes pensamientos y estoy asustado y al mismo tiempo con deseo y con temor de recibir tu carta, que debe llegar a mis manos de doce y media a una del día. Aún cuando Jesús397 dice que ya el Coco estaba mejor, no las tengo todas conmigo; tengo miedo, y me atormenta atrozmente pensar en lo que habrá sufrido mi pobre Coquito, en el peligro que habrá corrido, y en los momentos tan amargos que tú habrás pasado. Si tu carta no me trae la noticia de que ya quedaba completamente bien y 215
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