El Perú desde la intimidad

N° 38 Por G.R. Chillán, domingo 17 de diciembre 1882 Mi querida Teresa: Nada de particular ha ocurrido por acá. Sigo bien de salud, lo mismo que mis compañeros, con excepción de don José Antonio que ha estado dos días en cama con un fuerte constipado, de don Juan Ignacio que siempre anda con su estómago delicado y se ha enflaquecido bastante, y de Lavalle que sin tener enfermedad ninguna determinada, no se siente bien, tiene muchas pequeñas mortificaciones y vive aburrido y desconsolado. Los demás gozan de salud completa, inclusive nuestro amigo don Mariano, a quien creíamos moribundo y ciego, y ha resultado que está gordo, macizo y con un pescuezo de toro. A él también le hace un efecto inmenso el cautiverio, y a cada instante nos dice que es necesario que pensemos en salir de aquí, y yo le contesto siempre que para eso no haya sino la paz o la evasión; pues todo aquello de poner en juego amistades y empeños sería enteramente ineficaz, porque después de haber dado el paso de sacarnos de nuestros hogares para confinarnos en este rincón, no va el gobierno a ponernos en libertad sin ninguna razón plausible y nada más que por ceder a la solicitud de algún amigo. No hay más remedio que esperar que se haga la paz, o bien que se presente un acontecimiento extraordinario, que no sé cuál pueda ser. El gobierno de Chile está decidido a celebrar la tregua con Bolivia, pero no con el Perú, y si Bolivia persiste en que su aliado entre en el tratado no se hará nada y seguirán las cosas como están; si Bolivia se separa del Perú, quedando este solo, ¿qué podrá hacer? Lo mejor de todo sería, pues, entrar de lleno en negociaciones de paz, principiando por mandar con la música a otra parte a los EE.UU. y valiéndonos de la mediación de Inglaterra, Francia e Italia. No hay otra cosa que hacer si el gobierno de Arequipa continúa haciendo generales y con chacarrerías [sic] parecidas, y no tiene el valor ni la energía de cumplir con su deber, que es librar al país de la dominación chilena, no durará mucho tiempo más; caerá tristemente, merecidamente y 214

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