Nos hemos alojado provisionalmente en el hotel, que no ofrece comodidad para una permanencia que no sea de pocos días, porque tiene pocos cuartos, en cada cuarto hay tres camas y en la época de los baños de la cordillera se alojan en él los que pasan para ellos. Elías y yo nos hemos acomodado en un cuarto, y pronto nos instalaremos en un departamento de dos habitaciones que hemos tomado en una casa que dista una cuanta [sic] del hotel, van a asearlos un poco a ponerle algunos muebles, los más precisos, y dentro de tres o cuatro días nos lo entregarán. Nos cuesta veinte y cinco pesos mensuales amueblado, o sean doce pesos y medio a cada uno. Vendremos a almorzar y comer al hotel, y esto nos costará diez y ocho pesos al mes, sin vino. Añadiendo los gastos que hagamos en un sirviente, en vino y en algunas menudencias de casa, todo lo que tendremos que gastar en nuestra alimentación y alojamiento no pasará de 60 pesos mensuales, que realmente es lo menos que se puede gastar en cualquiera parte del mundo. La comida de hotel es bastante buena, abundante, sana y bien hecha. En este punto hemos ganado notablemente; en Angol comíamos mal, ya porque nuestra cocinera no entendía el oficio, ya porque en el pueblo no siempre había buena carne y otros ingredientes. Sin embargo, no vayas a creer que aquello fuese como Piura; eso sí que no, y me ha hecho gracia tu idea de mandarme conservas, víveres y hasta té. Precisamente de lo mejor que tomábamos en Angol era el té, que era el mismo que tomo en Lima. Don José Antonio García, entre otras cosas que nos mandó de Santiago recién llegó [sic], nos mandó unas cuantas libras de ese té que venden Weir Scott, 380 que tomábamos alternándolo con un chocolate muy bueno que le mandaron de Lima a don Juan Ignacio Elguera y un cafecito también bien bueno (como dicen aquí) que recibió Flores. Weir Scott tiene en esta ciudad de Chillán, en Santiago, en Valparaíso y en casi todas las de Chile, magníficos almacenes, tan buenos como el que tiene en Lima, en los que se encuentra en materia de conservas comestibles y demás artículos de su comercio cuanto se puede necesitar. Tranquilízate, pues, respecto al punto de mi alimentación y no pienses en mandarme nada, pues nada puedes mandarme que no se halle aquí y lo que no hay en un punto se pide a otro y llega en pocos días, estando como están todas las ciudades unidas por ferrocarriles. A fines de diciembre o principios de enero nos trasladaremos a los baños, 196
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