El Perú desde la intimidad

adónde debe remitírmelo. En la actualidad no tengo necesidad de esa ropa, y como es posible que nos trasladen a Talca, no quiero apurarme en hacer que vaya el cajón a Chillán, para tener que cargar con él al día siguiente a Talca. Voy a arreglar mis maletas. El tren parte a las ocho de la mañana y tenemos que darnos un buen madrugón para estar listos a la hora oportuna. Anoche se sintió aquí un ligero temblor como a la una de la mañana; yo estaba leyendo en cama y me sorprendió esa novedad, porque no sabía, o no recordaba, que también hubiese temblores por estas regiones. Hoy no hemos oído misa, porque no la hubo en la parroquia; probablemente doña Pepa estaría indispuesta. Acabamos de hacer nuestras visitas de despedida a las muy pocas personas que nos habían visitado. El martes te escribiré de Chillán dándote cuenta de mis impresiones sobre el lugar, aun cuando poco tiempo tendré todavía para poder juzgar de él. Hoy espero recibir tu carta del 7, que la espero con el afán que todos tenemos por recibir las comunicaciones de nuestras mujeres. Confío en Dios que ella me traerá buenas noticias de la salud de todos, como lo son las que hoy mandamos de aquí. Recuerdos a los suegros, cuñados. Cariños para los niños y para ti. Tu M.C. *** N° 26 Por G.R. Chillán, miércoles 22 de noviembre 1882 Mi querida Teresa: Conforme a lo que te anuncié en mi anterior N° 25, el lunes a las ocho de la mañana salimos de Angol para esta ciudad, a donde llegamos a la una y veinte. 195

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx