El Perú desde la intimidad

debiendo ser par. Pero esto no es un mal de gran trascendencia política y pasemos a otra cosa. Veo por tu carta del 1° que estás muy aburrida con la prolongación de mi ausencia y con lo incierto de su término. ¿Qué quieres que te diga a este respecto? Muy pesada, muy dura y muy perjudicial es esta situación y lo que tiene de peor para mí es el fastidio y aflicción que te causa; pero ¿qué hemos de hacer? Por lo que te digo en mi carta de hoy N° 22 verás cuál es la situación respecto a las negociaciones de paz y qué esperanzas debemos abrigar respecto a nuestro regreso al Perú. Esas negociaciones han concluido con el resultado que han tenido todas aquellas en que han intervenido los representantes de los EE.UU.; es decir ninguno, o algo peor que ninguno, porque han agravado nuestra situación. De todos modos, algún día debemos regresar a nuestro país, hágase o no se haga la paz, porque cuando el gobierno de Chile se persuada de que nada avanza con tenernos aquí, se resolverá, pues, a poner término a este inútil, cruel y extravagante cautiverio. A este respecto no se puede reflexionar sino sobre suposiciones y en ese terreno se puede llegar a todas las soluciones y a todos los resultados imaginables. Lo mejor es esperar que vengan los acontecimientos y tener paciencia y resignación. Si tú debes tenerlas, con cuánta mayor razón necesito yo de ellas. El domingo supimos la muerte del hijito de Ribeyro por una carta de Rosalía García a Correa y, como puedes suponer, nos causó mucha pena tan triste noticia. Ribeyro recibió el mismo día una carta de su hijo mayor en la que le decía que su hermanito estaba gravemente enfermo y ya casi sin esperanza. Su padre le escribió en el mismo sentido, preparándole para no darle a saber esa desgracia de un modo intempestivo. No ha recibido hoy cartas, y cuando reciba aquellas en que ya se le dé la noticia de la muerte, debe afligirse mucho; aun cuando ya tiene hecho el ánimo a recibirla. Hasta el sábado, mi querida chola, cuídate mucho. Cuida mucho a los pericotes y ten fe en que no está muy distante el día en que me tengas instalado en la casa N° 109 de la calle de la Coca. Saluda afectuosamente a todos, dale un besito a Mañuco y compañía y tú 191

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx