recibe un fuerte abrazo de Tu M.C. *** N° 24 Por G.R. Angol, sábado 18 de noviembre 1882 Mi querida Teresa: Nada de particular ha ocurrido por acá después del miércoles y todos los notables seguimos buenos y sanos. Quiera Dios que en casa estén todos lo mismo y que a Mañó no le hayan continuado esos dolorcitos reumáticos que tanto deben mortificarte y aburrirte. La ropa que me mandas y que ya debe estar en Valparaíso es cuanto necesitaré y es precisamente la misma que te pedí en una de mis cartas de la semana pasada. Me alegro que me hayas mandado camisetas delgadas que yo me olvidé de pedirte. En cuanto al libro de historia de Guillemin debí decirte que yo no estaba seguro de tenerlo. Entre los que me mandaste con mi equipaje había uno de historia antigua de ese autor y como en él trata de todos los pueblos de la antigüedad, menos de Grecia y Roma, y con frecuencia se refiere a la historia de una y otra, suponía que él sería autor de una historia griega y otra romana y aun creía que las había visto entre mis libros colorados. Ahora recuerdo también que aquel libro de pasta negra que me mandas y que por algún tiempo estuvo en tu estante, últimamente no estaba allí, pues hace algunos meses que yo lo saqué y estuve leyéndolo en mi escritorio. Realmente el viaje de Adelina con Manuelito a EE.UU. y la permanencia de ellos y Manuel por seis u ocho meses es ese país exigirían gastos de muy regular consideración, que en las circunstancias actuales serían verdaderos sacrificios. Si el temor a la fiebre amarilla obliga a Manuel a salir de Guayaquil que se vaya a Panamá y si allí también se presenta la epidemia que vaya a Estados Unidos; pero que vaya solo. Qué necesidad hay de que vayan su mujer y su hijo; no dudo que le fastidie estar separado 192
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