Siete de los notables hemos tomado en arrendamiento una casa amueblada muy cómoda y con un magnífico jardín, por 250 pesos mensuales. Estos siete somos: don José Antonio, Carlos Elías, Correa, el cuico Flores, 353 Ribeyro, don Juan Ignacio Elguera y yo. Como don José Antonio se va mañana no quedamos sino seis, y allí estaremos muy bien instalados. Pasado mañana nos trasladamos y no lo hemos hecho ya, porque se había pedido la casa al Coronel Fuenzalida, 354 su dueño, para dar un baile el 18, y naturalmente nosotros no quisimos ocuparla, aun cuando ya estaba a nuestra disposición, sino después de las fiestas. Estas han tenido lugar sin nada de notable y sin que nosotros hayamos sentido nada ni visto nada. Mi salud sigue bien. Recuerdos a todos, muchos cariños a mis hijitos y muchos para ti de tu M.C. Memorias de Elías para ti y para Delfina. *** Angol, domingo 24 de setiembre/1882 Mi querida Teresa: El viernes recibí tu carta del 6. Nos ha extrañado saber que hasta esa fecha no habían llegado las que dirigimos de Talcahuano el día de nuestra llegada. Las entregamos al gobernador del puerto, quien nos ofreció mandarlas inmediatamente con toda seguridad, y debieron llegar a Lima el 2 del corriente. De todos modos es probable que el vapor que llegó el seis al Callao las llevara, y pocas horas después de escribir tu carta recibiste sin duda la mía anunciándote que nos traían a este lugar. Espero que la próxima tuya me traiga la noticia de que Manuelito quedaba completamente bueno. Seguramente aquella fiebrecilla que tuvo cuando yo estaba en el Callao a bordo del «Chile», fue una tercianilla que 157
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