traslademos a Santiago o algún otro lugar de más población y más recursos; pero lo que es nuestra completa libertad, quién sabe cuándo la obtendremos. Para ello sería necesario que se hiciera la paz, se celebrase la tregua, o al menos que los gobiernos aliados se decidiesen a entrar en negociaciones serias para llegar a esos resultados, teniendo en cuenta las conocidas exigencias de Chile. De todos modos la situación actual del Perú y Bolivia no puede prolongarse muchos meses, y antes de muchos debe resolverse la cuestión de un modo u otro. Esperemos con paciencia los sucesos y cuenta con la seguridad de que aquí mi persona no corre riesgo y mi salud no sufrirá. La ropa que me mandó Paul y las cosas que mandó Bowring no las necesité aquí, así es que no debes mandármelas; guárdalas hasta que las pida, lo que creo que no sucederá. Escríbeme en un papel más delgado y en sobres más pequeños para mayor comodidad y facilidad, para que puedan venirme tus cartas bajo distintas cubiertas. Dile a las niñitas que recibí sus cartitas, que me dieron mucho gusto y que otro día les escribiré. Dales muchos besitos; así como a mi Mañuco; muchos recuerdos a todos y tú recibe mil abrazos de tu M.C. *** Angol, domingo, setiembre 10/1882 Mi querida Teresa: El número de prisioneros peruanos en Angol ha subido a 16. En la tarde del miércoles llegaron don Dionisio Derteano y don Pedro Bernales, quienes se han instalado en esta casa, habiendo colocado sus camas en el salón, que era la única habitación aparente que quedaba. Mi salud y la de los compañeros, buena, el apetito excelente, el alimento sano, abundante y agradable, el tiempo bueno, el clima tónico; para prisioneros ¿qué más puede desearse? Tantas veces te he dicho que te retrataras y no lo has hecho. Mucho me gustaría que me mandaras una buena fotografía tuya y de los cuatro muchachos. Vence, pues, tu repugnancia, y hazte retratar lo más pronto 155
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