El Perú desde la intimidad

suegros, cuñados, cuñadas, Heeren, Dubois y el doctor. Dile a la abadesa que oímos misa entera los domingos y demás días de fiesta de guardar. Recibe un fuerte abrazo de tu M.C. *** Angol, miércoles 6 de setiembre/1882 Mi querida Teresa: Ayer recibí tus dos cartas del 16 y del 19 y en este instante acabo de recibir la del 23. Por ellas he tenido la satisfacción de saber que tú, los niños y todos los de la familia quedaban buenos y sanos. Lo mismo estoy yo y los demás compañeros de destierro, inclusive don Juan Ignacio Elguera344 y los otros de la segunda remesa de notables, los cuales llegaron el domingo y están instalados en nuestra casa, y comen lo mismo que nosotros en la del vecino del frente, a razón de cuarenta pesos mensuales por cabeza. 345 Estamos distribuidos del modo siguiente: en un cuarto estamos don José Antonio, Correa, Carlos Elías y yo; en otro, La Cotera, Químper,346 Forero347 y don Francisco García León; Ribeyro y don Juan Ignacio ocupan uno pequeño al lado del nuestro; Isidoro Elías348 e Ignacio García 349 otro más pequeño, y el coronel Zeballos se ha instalado en uno interior. Nuestra alimentación es bastante buena, y como el clima es sano y tónico y la vida que llevamos tan arreglada, vamos a engordar y a robustecernos, y hasta es posible que aun a don Juan Ignacio y a Forero les salgan colores. Los infelices han llegado como unos perros flacos; pero en los tres días que llevan aquí ya tienen otra cara y un apetito de náufragos. En cuanto a la duración de nuestra permanencia por acá nada sé ni nada puedo suponer. Es posible que cuando el Congreso cierre sus sesiones, cosa que tendrá lugar el 20 del presente, el Gobierno permita que nos 154

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