El Perú desde la intimidad

En casa tenemos una guardia de cinco hombres, que nada nos molesta y antes bien nos sirve en cuanto necesitamos. Puedes, pues, estar completamente tranquila, pues a no ser por el hecho de nuestra separación, ningún otro motivo hay para que tengas angustia ni la menor inquietud. No sé cuándo recibiré carta tuya y confío en que la primera que me llegue me dé buenas noticias de tu salud, de la de los niños y de toda la santa familia. Reparte entre todos muchos recuerdos y cariños y tú recíbelos de tu M.C. *** Angol, setiembre 2/1882 Mi querida Teresa: El coronel Urrutia, 342 jefe de esta plaza, estuvo hoy a visitarnos y nos ha dicho que ayer llegó a Valparaíso la segunda remesa de notables, y que en dos o tres días más la tendremos acá, así como a Derteano y a Pedro Bernales, 343 que se hallaban de antemano en Santiago. Por los diarios hemos tenido noticias de lo ocurrido en el Perú. Los límites de nuestra prisión se han ensanchado, pues ya no tenemos por cárcel la casa que ocupamos sino la ciudad. Sigo gozando de perfecta salud, lo mismo que todos los compañeros, y a este respecto te repito lo que te dije en mi anterior, que puedes estar tranquila. El clima de este lugar es muy sano y el género de vida que llevamos esencialmente higiénico. Ayer hizo un mes que me separé; o que me separaron de casa. Quién sabe cuántos transcurrirán hasta que regrese a ella. No hay más que tener paciencia y resignación. Muchos cariños a mis cuatro pericotes, afectuosos recuerdos a los 153

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