El Perú desde la intimidad

me agradan y me hacen mucho bien; estoy seguro que no tendré ni un constipado. A don José Antonio le ha hecho provecho el viaje, y como no hay mal que por bien no venga su destierro le curará radicalmente de su padecimiento. Muchos recuerdos a todos, cariños a la chiquillería y tú recibe los de tu M.C. *** Angol, miércoles 23 de agosto 1882 340 Mi querida Teresa: Es este lugar mucho mejor de lo que creíamos y estamos en él más cómodamente instalados de lo que esperábamos. Tiene cinco o seis mil habitantes, un hotel pasadero, una bonita plaza, algunas tiendas en donde se encuentra lo necesario y un aspecto general no desagradable. Su clima es muy sano y creo que a todos nos hará provecho. Actualmente se siente un poco de frío; pero no tanto que nos tenga tiritando, a no ser al piurano don Francisco García y León, 341 que desde que llegamos está dando diente con diente. De los cuatro días que llevamos aquí, tres hemos tenido tiempo espléndido y uno de lluvia que fue ayer. Estamos alojados en una casa que la autoridad tiene arrendada para nosotros. Tiene un salón, tres habitaciones, algunos cuartuchos interiores y un jardín. Catres y demás chismes indispensables nos hemos procurado, y para nuestra condición de prisioneros no estamos tan mal instalados que digamos. Almorzamos y comemos en el hotel, por cuenta y costo del gobierno, y el hotelero se esfuerza por tratarnos lo mejor posible. A las once del día y a las seis de la tarde nos encaminamos en procesión y acompañados de un oficial, que está siempre con nosotros, al tal hotel, y una hora después regresa la procesión en el mismo orden. 152

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