Nos llevan a Concepción y probablemente esta noche continuaremos en este mismo vapor a Talcahuano; allí llegaremos mañana por la tarde y por ferrocarril pasaremos a Concepción. Como puedes suponer estoy ansioso por recibir carta tuya, y quién sabe hasta cuándo no tendré esa satisfacción. Hoy hace 17 días que salí de Lima y espero que en tan corto tiempo no haya ocurrido nada de notable en la familia. Trata de escribirme por conducto de Dubois; supongo que él no tendrá inconveniente para ello, y así tus cartas llegarán con seguridad. Yo aprovecharé todas las ocasiones que se me presenten para hacerlo. Ayer debes haber recibido la que te dirigí de Arica y probablemente ella te causaría una agradable sorpresa. ¿Cómo están la gringa, Coco, Maricucha, Mañuco?; y ¿los suegros?; y ¿los cuñados?; y ¿la abadesa? Cariños y recuerdos a todos y tú recibe un fuerte abrazo de tu M.C. *** Talcahuano, a bordo del «Chile» Sábado 19 de agosto 1882 Mi querida Teresa: Ya terminó nuestro viaje por mar. Ayer a las ocho de la noche llegamos aquí y dentro de tres horas, a las doce del día, nos desembarcaremos para tomar el tren y seguir no a Concepción, como se nos había dicho y te anuncié en mi carta del jueves, sino a Angol, un lugar que está en la frontera de Arauco y sirve de cantón a las tropas que operan sobre los indios. Allí llueve mucho y hace bastante frío, pero el clima es muy sano y la región interesante. Probablemente nos alojarán en los cuarteles y no sé si se nos permitirá salir de ellos. Al escribirme debes tener en cuenta que tus cartas serán leídas por la autoridad, lo que naturalmente sucede con las que nosotros escribimos. Respecto a mi salud puedes estar completamente tranquila; estos climas 151
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