cómodamente instaladas. Ha venido también una carta para Nicanor y otra para Manuel; Nicanor acaba de llegar y me dice que ya está bañándose en el mar y que están contentas por allá. Supongo que ellas te escribirán largamente, dándote cuenta de sus vidas y costumbres. En este instante se oyen cañonazos. Sigue el bombardeo del Callao. Nicanor me dice en este instante que no es exacto que un proyectil enemigo atravesara a la «Unión»; cayó en la dársena y raspó a la corbeta; pero sin hacerle daño. Ayer comí en casa de Dubois y los demás días de la semana en el hotel, lo que por cierto es bien fastidioso. En cuanto a carestía, imagínate cómo estará el precio de todas las cosas, cuando por un sol de plata hay que dar once soles veinte centavos en billetes. Habrías hecho un gran negocio si hubieras conseguido comprar allá algunos soles al precio de nueve por uno, que es el que allí tenía la plata, según me escribió León. Ya los billetes de incas 315 circulan aquí sin dificultad, a razón de ocho soles por un inca, pero hasta la fecha no se han emitido billetes menores de cinco incas, que valen cuarenta soles. Se están fabricando los de a un inca, y dicen que pronto entrarán a la circulación. La estación está aquí bien entablada, hace bastante calor y creo que este verano va a ser muy fuerte. ¿Si podremos pasar aunque sea parte de la temporada en Chorrillos? Mucho temo que no y te aseguro que esto me causa pena. No hay más que tener paciencia y esperar que pasen estos malos tiempos. Con tal que estemos todos con salud, lo demás se puede aguantar. Hasta el próximo correo, chola de mi vida. No llores, no estés asustada y confía en que pronto tendré el gusto de abrazarte. Haz muchos cariños a mis angelitos y tú recíbelos de tu Candamo *** Lima, diciembre 14 de 1880 135
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