El Perú desde la intimidad

Ya no puedo escribirte dos cartas por cada correo porque ya el ministro inglés no quiere recibir correspondencia de particulares, ni siquiera la de las casas inglesas. Dubois me dio ayer esta noticia, que me priva de cumplir mi propósito de escribirte cada semana por partida doble. Nos tenemos, pues, que conformar con la carta de que se encarga la oficina de correos. Dile a Leoncito que no sea cándido y que si conociera más el modo que tiene Castillo para escribir no le habría dado a la carta que le dirigió la importancia que parece haberle dado. Dile que el tal don Pedro Cosme ha tenido sus discusiones con José María y que yo hasta hoy no sé a punto fijo y con claridad en qué consiste la importante cuestión de los doce soles. Si me queda tiempo le escribiré aun cuando sea dos renglones. Te incluyo unas casitas de papel para las niñitas, que me han costado seis soles cada una. Cuida de armar bien el cochecito; tiene una especie de cunita que sirve para sujetarlo por debajo. Repárteselos de modo que no peleen. Dales muchos besitos y tú recibe un fuerte abrazo de tu Candamo *** Lima, viernes 15 de octubre de 1880 Mi querida Teresa: El domingo 10 a las 7 de la noche recibí tu carta del 5 en la que me dices que hasta ese día no habías recibido las anteriores mías. No sé de qué habrá dependido ese retardo y no veo qué remedio puedo yo usar para que no se repita. Lo poco regular que es en la actualidad el movimiento de los vapores y algo de mal servicio en las oficinas de correo es probablemente el origen de esos retardos y tú comprendes que nada puedo hacer para evitar esos inconvenientes. Por todos los correos te he escrito, no una sino dos cartas; la primera los viernes que mandaba a la estafeta y la otra los sábados que entregaba a Dubois para que fuera con la correspondencia de la legación inglesa. En la que te escribí el viernes pasado te anuncié que en lo sucesivo estaba 117

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