El Perú desde la intimidad

me encontré con los dos Prevost, 272 con el hermano de Von der Heide y con el secretario de la legación americana, en cuya casa está alojada. La comida estuvo muy buena, especialmente un pavo muy grande y muy gordo, y los vinos muy regulares. Me desempeñé perfectamente y no desprecié ninguno de los bocaditos que doña Pepa, que me sentó a su lado, ponía a cada momento en mi plato. La comida no tiene, según creo, ningún motivo especial; se debió probablemente a una humorada de doña Pepa que tal vez se ha propuesto darse de cuando en cuando el gusto de comer con algunos amigos. Naturalmente me preguntó mucho por ti; y me dijo que si hubiera sabido que te ibas a Piura ella también hubiera ido, a lo que yo le dije cualquier mentira para salir del paso. Está muy bien alojada en casa del ministro yankee que es en los altos de la que ocupan las Sanz en la calle de San Francisco; y si llegan los chilenos a Lima se irá a un buque de guerra americano. Lo que es su querida hermana Dolores y comparsa se entenderán como puedan; Ulojio se encargará de ponerlas en seguridad. Hoy viernes como en casa de Dubois; todos los días de la semana lo he hecho en el Hotel Americano. Excepto el domingo que fue en casa de los suegros y el miércoles en la de Manuel. Ya tienes un sobrinito. Adelina ha tenido con toda felicidad un machito y, según dice el doctor Vélez, tuvo muy poco tiempo de dolores para su principera. La suegra te hablará largo sobre este pequeño incidente. El pobre Pedro Gastañeta 273 ha sufrido una desgracia, que pudo ser muy funesta, pero que felizmente no será de serias consecuencias según aseguran los médicos. Al pasar el puente de la hacienda de Huachipa, el tren de la Estrella en que él iba se descarriló y algunos carros cayeron al río; él cayó debajo de uno de ellos que le rompió el hueso del muslo izquierdo. Allí pasó algunos minutos mortales hasta que pudieron conducirlo a la hacienda en medio de inmensos dolores. Ayer lo trajeron a Lima a casa de Francisco Espinoza y toda su familia ha venido a asistirlo. Esta mañana me dio la noticia mi tía, que vino en busca de Castillo y después de almorzar fui a verlo. Felizmente no ha sido necesario cortarle la pierna; ha bastado una operación de juntura y la colocación de un aparato; pero siempre fue necesario darle cloroformo,274 porque la operación, aunque no era de corte, era muy dolorosa. No tiene fiebre y aseguran los médicos que en cuarenta días estará completamente bien. 116

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