El Perú desde la intimidad

estuvo interrumpida y hasta hoy no está expedita. Tuvo lugar el bombardeo de Chorrillos; pero sea porque los chilenos no quisieron hacerlo sino para cumplir las órdenes de su gobierno o sea por otra causa, la población nada ha sufrido, con excepción de dos o tres ranchos en donde ha caído alguna bala. Uno de esos ranchos es el de Irigoyen, 248 que tuvo algunos cuartos atravesados por una bomba. Lo que es nuestro querido ranchito salió intacto, y como creo que el bombardeo no se repetirá me parece que ya lo tenemos asegurado y en él pasaremos la próxima temporada de verano. El cuerpo diplomático dirigió a Galvarino una protesta muy enérgica que Galvarino contestó de un modo bastante tonto. Es probable que esa protesta haya contribuido también a que el bombardeo no haya sido como para arrasar Chorrillos y en todo caso hará que no se repita esa hostilidad. También habrá contribuido a salvar a ese pueblo una circunstancia que los chilenos no esperaban. Ellos creían que Chorrillos era un puerto enteramente indefenso, como era la verdad, y que allí no encontrarían resistencia alguna; pero al entrar el «Cochrane» y el «Tolten» a la bahía y romper sus fuegos vieron que de tierra se les hacía fuego de cañón y principiaron a alejarse. Aquí había algunos cañones montados sobre carros de ferrocarril y esos sirvieron para la defensa de Chorrillos. La noche que precedió al día del bombardeo se trabajó con bastante actividad y a la hora anunciada, es decir a las doce, en el morro de Chorrillos, había dos cañones, en el Barranco había una batería y en Miraflores estaba Villavicencio con su gente de la «Unión» al mando de otra batería. De todos esos puntos se hizo fuego sobre los buques chilenos, dándoles así una sorpresa que no esperaban. También ha tenido lugar el bombardeo de Ancón y Chancay, pero también esos puertos no han sufrido daños de gran consideración; lo que me confirma en mi opinión de que los chilenos no se propusieron arrasar esos lugares, sino cumplir con una fórmula para satisfacer la indignación que en la plebe de Santiago y Valparaíso causaría la pérdida de la «Covadonga».249 Voy a escribir a Carlos López para que te haga el telegrama que transcribo al principio de esta carta, cumpliendo así el encargo que me hiciste en la tuya. 106

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