Lima, sábado 25 de setiembre 1880 Mi querida Teresa: Espero que hayas recibido mi carta del miércoles. Ese mismo día por la tarde hablé con el doctor Vélez respecto a lo que tú me habías escrito sobre la enfermedad de María y me dijo que la ayuda que le habían puesto contenía láudano y que esto había sido la causa del ataque que sufrió a la cabeza. Me dijo también que no debíamos tener ningún cuidado por eso; pero que sí te encargara que en ningún caso debe darse a la niñita ese remedio tan peligroso para las criaturas. Le pregunté si debería mandarte los medicamentos que me pides en tu carta y me contestó que no había ninguna necesidad. Esos ataques a la cabeza en los niños son muy comunes y no son graves cuando tienen el carácter que tuvo el que sufrió María. Una vez que ha desaparecido no hay razón para que vuelva, si no se le vuelve a dar la droga que lo produjo. Cuida, pues, mucho de que no contenga láudano ninguna de las medicinas que le den a Maricucha; infórmate de los componentes de todos los medicamentos y no consientas por nada en que le administren ese veneno. Por lo que me ha dicho el doctor, espero más confiado y tranquilo tu próxima carta. Sin embargo tengo bastante ansiedad y al abrirla voy a hacerlo lleno de miedo. Después que hablé con Vélez llevé a la oficina telegráfica el siguiente telegrama: «Señor Joaquín Miró Quesada 247 Chimbote Escriba a Carlos López Paita transmita por telégrafo a Teresa Candamo Piura lo siguiente: Chorrillos bombardeado ayer - No recibió daños. Rancho intacto - Vélez dice que María sufrió ataque a la cabeza porque la ayuda contenía láudano - Por ningún motivo consientas en eso. No dándole láudano no hay ningún cuidado - Candamo». Este telegrama debió haber alcanzado el vapor que salió de Chimbote para Panamá con escala en Paita ayer 24; pero desgraciadamente la línea 105
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