muy problemática, porque desde que Chile puede llegar a la paz, que es su gran deseo, por la mediación, no veo por qué la habría aceptado si fuese a intentar un golpe de fortuna tan arriesgado y que en todo caso, saliéndole bien, no le daría mucho más de lo que podrá obtener por la mediación. Te repito que a este respecto debes estar completamente tranquila por mí; no abrigues el menor temor y ten la seguridad de que suceda lo que suceda, muy pronto estaré sano y salvo contigo y con mis queridos pollitos. Inmediatamente no puedo regresar por allá; pero dentro de un mes, cuando más, lo haré de todos modos. Imposible me sería conseguir pasaporte en estos momentos. Tú sabes que obtuve el que me sirvió antes por Juan M. Echenique,239 que era el prefecto; en la actualidad es necesario tenerlo aun para ir a una chacra. Estoy en diligencias para comprar una casa por cuenta de Bryce, que tiene en mi poder una fuerte suma de billetes; los otros hermanos también tienen un saldo considerable, y aunque verdaderamente no sé qué hacer con él, tengo que estar a la mira de lo que suceda, para procurar salvar lo que se pueda. Allí tienes que si no hubiera estado aquí no hubiera podido hacer lo que hice para salvar el ferrocarril de Eten 240 de las hostilidades de los chilenos; vendí mi parte por escritura pública a don José Canevaro, el viejo; se sacó el certificado correspondiente del ministro italiano, y este escribió al jefe de los buques de su nación para que notificase el carácter neutral de esa propiedad al jefe de la expedición chilena. 241 En cuanto a que los chilenos puedan ir a Piura no debes tener temor alguno, pues no hay razón que los pueda llevar por allá. Ir a un punto tan distante de la costa, de tan pesado camino sin ningún objeto militar, ni siquiera de bandalaje [sic], puesto que en Piura no hay nada que robar, ni que destruir, sería más que locura. Me supongo el susto que tendrían allí cuando se dijo que los chilenos habían desembarcado o iban a desembarcar en Paita, y me duele el alma imaginar tus angustias, unida esa circunstancia a la enfermedad de María. 242 Pobre, chola de mi alma, muy duros tiempos estás pasando, pero pronto pasarán; ten [roto] por mis hijitos, podrás suponer en qué estado me tiene lo que me dices sobre la enfermedad de mi preciosa Maricucha. Tu próxima carta la espero con un temor y una ansiedad mortal; voy a temblar al abrirla, y si en ella me dices 101
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