Mi querida Teresa: Hoy te he escrito encomendando la carta a un italiano que mandamos a Eten por asuntos del ferrocarril, considerando ese medio fuera del riesgo que puede haber de que no llegue a su destino la correspondencia que va por el correo a consecuencia del estado de las cosas en nuestros puertos. En esa carta te hablo largamente de mi viaje y de lo que pasa por acá; pero como puede llegar a tus manos después de ésta te vuelvo a escribir para que estés con cuidado en caso de retardo. Vengo de dejar a Nicanor en posesión de su destino y dentro de una hora iré al Palacio de Justicia al ejercicio. Ayer no asistí y aun cuando no creo que me resultaría ningún serio perjuicio de no ir nunca, prefiero ir de cuando en cuando para librarme de algún pequeño fastidio. Hoy como en casa de Dubois 238 y probablemente él y yo seremos los únicos que estaremos en traje de paisanos; los demás, cualesquiera que sea el número de ellos, estarán de coroneles o comandantes. Todo esto parece cosa de teatro y habría mucho que reír si no fuese tan degradante. Ayer tuve el gusto de recibir la visita de la señora doña Manuelita Salas; me encontró al entrar a casa y por supuesto al verme lloriqueó y suspiró, me preguntó por su Teresita y por sus nietas; pero como no pasamos del zaguán la visita no duró mucho. También estuvo en casa mi tía Panchita, que vino a darme un abrazo. Me dijo que creía que estaba padeciendo del corazón, porque el dolor que antes tenía a un lado ahora lo tenía allí, y yo le dije que era muy probable que así fuera; pero que no tuviera cuidado porque dentro de algunos meses ese dolor le brincará hasta los talones y allí se acabará. Está haciendo una temperatura deliciosa; está el día que convida a pasear y si las niñitas estuvieran aquí estarían contentísimas corriendo en la Exposición, en alguna plaza. Diles que les mando esos chocolatitos, que te remito por conducto del italiano, para que se acuerden de Lima y que cuando regrese por allá les llevaré más y otras cositas. A propósito, Carlos López quedó con el encargo de pedir [roto] con más seguridad y prontitud. Es probable que a la fecha ya haya llegado. José María me ha dicho que entregó a León dieciocho soles, importe del caballo que alquiló de Piura a Paita; que León no le entregó su pasaje sino 99
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