El periodista y la tv

imaginación o, simplemente, lo distrae, de manera tal que evita que utilice su control remoto para cambiar de canal. Esta estrategia disminuye el poder de los televidentes para seleccionar contenidos, condicionándolos a consumir aquellos que han sido seleccionados por los productores o directores periodísticos de acuerdo con la visión preconcebida que ellos poseen de las preferencias, valores, conocimientos y creencias de la teleaudiencia. Así la fragmentación reduce también la capacidad cognitiva del televidente, impidiéndole que ejerza su facultad, consciente o inconscientemente, natural o artificialmente, de tomar la información que recibe o percibirla y procesarla sobre la base de sus conocimientos adquiridos antes para valorarla de modo adecuado. No cabe duda de que en la producción de todo reportaje se consideran estos aspectos, pero también la interpretación que realizarán los televidentes a partir de esos elementos previamente delineados. Es aquí donde se apela a los televidentes para que los silencios que se encuentran en el interior del reportaje sean llenados por ellos. La noticia de un secuestro podrá despertar un gran interés en los televidentes, quienes desearán conocer el destino del protagonista, el rescate, los culpables, los móviles, etcétera. Esta información llega a los noticieros u otros programas periodísticos de manera dosificada, de acuerdo con las investigaciones policiales y a la información que proporcionen las fuentes. Sin embargo, la secuencia en que los hechos se presentan no corresponderá a la forma en que realmente ocurrieron, sino que se separará en pequeños fragmentos no necesariamente secuenciales para retener a la teleaudiencia. Si bien la tecnología garantiza aparentemente la simultaneidad en la recepción de los hechos noticiosos, lo cierto es que, aun en ese caso, se trata apenas de una ilusión, ya que la transmisión en directo también está condicionada por los límites de los propios equipos, como en el desfase entre audio-video en los despachos vía satélite o microondas. 1.4. LA ARQUITECTURA DE LA NOTICIA El televidente debe comprender sin mayores obstáculos el discurso del periodista televisivo y esto determina su estructura narrativa. Por tanto, este debe concentrarse en esgrimir con claridad la información acopiada, articulando detalles con fluidez, agilidad y mesura, sin que esto signifique evitar el color y el brillo de un discurso ameno. Lo primordial es que el televidente, además de comprender inmediatamente de qué se trata lo 26

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