adecuadamente, usar en forma correcta las reglas ortográficas y verificar que se está dando el énfasis exacto a los hechos narrados. • Siglas: su empleo debe estar limitado a aquellas que sean de uso común y conocidas ampliamente por el público. Debido a que existen muchas siglas parecidas o iguales, se recomienda limitar su empleo. • Abreviaturas: como norma general no deben utilizarse las abreviaturas —excepto en los cintillos o barras informativas— ni siquiera en los casos de las unidades de peso, medida y fechas. Asimismo, conviene precisar que estos últimos no cuentan con abreviaturas sino con símbolos, por lo que carecen de punto: cm (centímetro), min (minuto), etcétera. • Cifras: cuando se hace referencia a las cifras decimales, se recomienda usar el español moderno, que considera la utilización de comas para separar dígitos: –«Sismo de 5,5° [cinco coma cinco grados] en la escala de Richter». –«La inflación mensual alcanzó el 1,7% [uno coma siete por ciento]». • Tecnicismos: ante el uso de términos técnicos o especializados de diferentes disciplinas debemos emplearlos tal cual, porque no se dispone de valiosos segundos para dar cuenta de lo que estos significan. Gran parte de los telespectadores entiende el sentido de dichos términos por medio de imágenes. Sin duda, lo más apropiado es que esta imagen sea una infografía que aclare los términos. La combinación audiovisual en este caso es fundamental. • Cultismos: se trata del uso de vocablos procedentes de una lengua clásica que penetra por vía culta en una lengua moderna sin pasar por las transformaciones fonéticas normales de las voces populares. Por ejemplo: rara avis, prima facie. En televisión es importante usarlas en el espacio y el momento conveniente para que el televidente capte su sentido sin que esto afecte el entendimiento de la noticia. • Estereotipos y frases hechas: se trata de expresiones que no aportan ninguna expresión nueva —«Se investigará hasta las últimas consecuencias», «Caiga quien caiga», etcétera— y resultan ser más que familiares para el televidente. En su constante competencia lingüística, el periodista debe ser más responsable acerca del empleo de las frases hechas y los estereotipos, con el fin de cambiarlos por combinaciones sintácticas con más expresividad y estilo. Una manera de empezar 104
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